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Cáncer cervical
Los cánceres cervicales comienzan en las células de la superficie del cuello uterino.
Existen dos tipos de células en la superficie del cuello uterino: escamosas y columnares (células glandulares). La mayoría de los cánceres de cuello uterino provienen de las células escamosas. El desarrollo del cáncer cervical generalmente es muy lento y comienza como una afección precancerosa llamada displasia.
Esta afección se puede detectar por medio de una citología vaginal y es casi 100% tratable.
Pueden pasar años para que la displasia se convierta en cáncer cervical. La mayoría de las mujeres a quienes se les diagnostica cáncer cervical en la actualidad no se han sometido a citologías vaginales regulares o no han tenido un seguimiento por resultados anormales en estas. Casi todos los cánceres cervicales son causados por el virus del papiloma humano (VPH). El VPH es un virus común que se disemina a través del contacto piel con piel y también a través de las relaciones sexuales. Existen muchos tipos diferentes (cepas) de VPH.
Algunas cepas llevan a cáncer cervical, así como a otros cánceres. Otras cepas pueden causar verrugas genitales, mientras que otras no causan ningún problema en absoluto.
Los hábitos y patrones sexuales de una mujer pueden aumentar su riesgo de padecer cáncer cervical.
Las prácticas sexuales riesgosas incluyen:
Otros factores de riesgo del cáncer cervical incluyen: